Casa Mairal siempre ha sido conocida por
su hospitalidad. Nuestros antepasados, poseedores de ese gran
Don, no dudaron en abrir sus puertas a todo el mundo.
Así, esta casa fue el lugar elegido para actuar los
músicos durante la Fiesta Mayor. En el balcón
del piso superior, hoy ‘Habitación Lila’,
y que antiguamente se conocía como ‘La Sala’,
se colocaban los músicos y tocaban los pasodobles,
mientras todo el pueblo bailaba en la plaza.
Otra de sus dependencias, hoy ‘Lavandería’,
antes era el ‘Cuarto Oscuro’, el sitio ideal para
guardar los jamones y las piezas del cerdo para su curación.
Desconocemos el porque, pero las propiedades que tenia esta
habitación eran únicas y todos los vecinos los
traían aquí hasta estar disponibles para comer.
Ni que decir tiene la cocina, la enorme chimenea ha sido
lugar de reunión de pastores que aquí acudían
a calentarse y hacerse sus tostadas de ajo, mientras afilaban
sus navajas en las piedras del hogar. Hoy podrás comprobar
las marcas que dejaban. O cuando había tormenta y los
vecinos venían a colocar el Cristo en la ventana para
librarse de todo mal. Si las paredes hablaran... cuantas historias
nos contarían de Casa Mairal!
Sabemos que es una de las casas más antiguas del pueblo,
y que sobre el año 1700 era mucho más grande,
abarcando gran parte de la manzana. Era una casa de buena
clase para aquellos años.
Hay que destacar cosas curiosas, por ejemplo, cuando un
hijo o hija contraía matrimonio, como ‘dote’
se le entregaba una habitación de la propia casa, y
así la casa se fue partiendo en numerosos cachos. Si
observas la fachada comprobarás que hay una ventana
en la parte baja a la derecha de la puerta que es diferente
al resto. Esto es porque es de una habitación que fue
dada en la ultima dote y pertenece a la casa de al lado, propiedad
de otros vecinos, al igual que la parte de atrás, pintada
de verde.
Pero no todo fue fácil en la vida de nuestros antepasados.
Desgraciadamente durante la Guerra Civil murieron cuatro de
sus hombres, y fue en parte saqueada y destrozada, y mis abuelos
tuvieron que emigrar a Cataluña. Al finalizar la guerra
regresaron, pero todo fue muy difícil y llegó
la época de pasar hambre y trabajar duro, hasta que
en 1994 fallecieron con apenas 15 días de diferencia,
con 91 y 94 años, y después de toda una vida
juntos.
Hoy estamos orgullosos de que nuestros abuelos Luis y María
nos dejaran como herencia esta casa, y pensamos que era el
mejor homenaje que les podíamos hacer: restaurarla
y abrirla para todos, y a tí también, para que
puedas disfrutar de nuestra hospitalidad, la misma que ellos
dieron en su día.
Nos ha costado mucho esfuerzo y trabajo su restauración,
pensando en los mil detalles que sabemos te pueden gustar.
Y por supuesto..., para que te sientas como en tu propia
casa. ¡Bienvenido!