Se trata de una población que tiene
sus orígenes en la época medieval, aspecto que
se puede observar en su trazado urbano, ya que se apiña
entorno a la plaza principal en la que se encuentra el Ayuntamiento,
y algunas casas del siglo XVI, al igual que la Iglesia Parroquial,
de estilo gótico aragonés.
Pero
sin duda lo que más destaca de esta localidad es su Atalaya
medieval del siglo XI, de gran altura, con unas bonitas ventanas
geminadas que enlazan con la tradición lombarda de las
construcciones de la zona nororiental del Pirineo.
En
sus alrededores se han encontrado restos arqueológicos
fechados en la Edad del Bronce.
En
esta localidad, se puede visistar también el Museo de
las Tradiciones y el Museo de Títeres que, además
del espacio dedicado a la exposición, cuenta con dos
teatros, uno al aire libre y otro cubierto.