El
casco antiguo de la villa de Aínsa fue declarado Conjunto
Histórico Artístico a principios de los años
70 del siglo XX.
La
plaza Mayor, de los siglos XI y XII, es una impresionante
plaza porticada, de forma trapezoidal y que aún conserva
los edificios originales a sus lados.
Así,
encontramos en uno de sus estremos, la Iglesia Colegiata de
Santa María de Aínsa, románica del siglo
XI al igual que la plaza y que tiene adosado un claustro triangular
y una cripta de muy bella factura.
La
portada de la iglesia es también muy interesante, destacando
sobre todo el crismón. En el exterior está situada
la torre campanario, que también sirvió como
vigía, ya que desde ella se tienen unas inmejorables
vistas de la entrada del valle.
En
el otro extremo de la plaza se encuentra un castillo, del
que se han conservado todos los muros y el foso y del que
destaca la Torre del Homenaje, que fue reconstruida y que
actualmente alberga un Centro de Interpretación sobre
la Fauna Pirenaica. Además, todos los veranos, el patio
del castillo alberga unos festivales musicales bastante concurridos.
El
casco urbano, situado entorno a la calle Mayor, conserva buenos
ejemplos de casas de la época como casa Bielsa o casa
Arnal. En ellas se pueden observar ventanas ajimezadas con
capiteles de transición al gótico. Esta calle
va desde una de las tres puertas que quedan del primitivo
amurallamiento hasta la plaza Mayor.
La
muralla más exterior, procedente de los siglos XIV
y XV, conserva el portal gótico y lienzo de muralla
que llegan hasta el castillo.
En
esa misma calle encontramos Casa Latorre, que alberga el Museo
de Artes y Oficios y, a las afueras, hay un bonito templete
donde se cree que se desarrolló la batalla de Sobrarbe.
En su interior está el emblema de Aínsa-Sobrarbe,
una carrasca con una cruz en la parte superior.