El río Ara divide a la localidad de Broto en dos partes
que están unidas por un largo puente.
Se trata de un pueblo eminentemente turístico que
ha adaptado sus servicios e infraestructuras a su principal
actividad económica, aunque todavía quedan algunas
balconadas y chimeneas, dignas de admirar, que respetan los
cánones tradicionales.
Son dignos de destacar los vestigios medievales que aún
se conservan como el puente, la torre defensiva del siglo
XVI y la Iglesia Parroquial, levantada en estilo gótico
de transición al renacentista y en cuyo exterior resalta
la maciza torre campanario almenada.
En los alrededores de la localidad se encuentran las ermitas
de San Blas y San Clemente.