El nombre de Canfranc está forzosamente unido al del
ferrocarril transpirenaico. Sin embargo, antes de que se instalara
la línea férrea ya existía Canfranc-Pueblo,
una población que fue a menos desde que se creó
el núcleo de Canfranc- Estación, que surgió
con la llegada del tren. Sin embargo, hoy en día, ambas
poblaciones cuentan con un centro urbano prácticamente
de las mismas dimensiones.
Canfranc- Pueblo sufrió un incendio en el año
1944 que prácticamente la destruyó, pero todavía
quedan vestigios de su historia como el puente románico
de los Peregrinos, por donde pasa el Camino de Santiago. Así
mismo, se puede contemplar la Iglesia de la Asunción,
del siglo XVI al igual que el conjunto monumental de la Trinidad.
Si algo hay que destacar de estos "dos núcleos"
es la magnífica Estación Internacional de Ferrocarril,
que se creó con el fin de que fuera un paso fronterizo
a través de los Pirineos que comunicase España
con Francia a través del túnel del Somport.
La estación entró en funcionamiento en el año
1928, conoció un momento de esplendor en los años
treinta, y se cerró entre 1945 y 1949 por desacuerdos
políticos con el gobierno francés.
Desde el punto de vista arquitectónico, consta de
un edificio principal, varios muelles para trasbordo de mercancías,
y el depósito de máquinas. En su construcción
se han utilizado diferentes materiales como el cristal, el
cemento y el hierro, propios de la arquitectura industrial
del momento.
El edificio de pasajeros destaca por su desarrollo longitudinal,
que se articula gracias a tres volúmenes destacados
en altura, que se sitúan en sus extremos y en el centro.
El cuerpo central cobija el vestíbulo donde se encontraban
las taquillas. Grandes ventanales, pilastras de sabor clasicista
y trabajo en madera de gusto Déco se combinan para
crear un espacio suntuoso.
Desde hace varios años se encuentra en proceso de
rehabilitación.